martes, 17 de septiembre de 2019

Carta a un amigo del otro lado de la grieta

Antes que nada te agradezco querido amigo la oportunidad de poder profundizar la frase que disparé al viento. Me gusta ensayar textos breves que sinteticen todo lo que siento pero también es necesario algunas veces un ejercicio de reflexión y esfuerzo en el intento de  simbolizar alguna idea.
Por cierto los conceptos en los que me baso no son míos y aquí vuelvo a poner en juego esta perspectiva epistemológica de la que te hablaba el otro día, la de entender que los fenómenos sociales y la realidad misma son una construcción en tensión constante entre líneas de fuerza que se representan en los distintos actores sociales que pugnan por la hegemonía  de sus significaciones, desde esta visión es que me sitúo para pensar que la historia es un relato de opresores sobre oprimidos, de significaciones que se visibilizan y otras que desaparecen, de gente que vive y deja vivir o morir y otra que solamente muere: ese sería en principio un posicionamiento para entender desde que lado pienso en sentido distinto a la idea Hegeliana del devenir histórico como síntesis, yo no creo en tal síntesis de la historia, sino mas vale en la historia como el relato dominante de las  fuerzas en tensión .  Así lo entienden de alguna manera  una línea de autores en los que me continúo, desde Nitzsche con su Genealogía de la Moral hasta Foucault en su visión genealógica,   pasando por Marx cuando entiende a la Historia siendo motorizada por la lucha de clases o Freud cuando interpela a las formas clásicas de concebir a la conciencia o el síntoma desde una perspectiva dominante.
Algunas veces he llegado a considerar una escala distinta a la escala política para mensurar el fenómeno y hasta he ensayado una perspectiva antropológica, entendiendo que  en esa escala también podemos construir una invariante que refiere al ejercicio de dominación del otro, todo el relato de nuestra historia y el relato de nuestra herencia antropológica  desde el comienzo del sedentarismo y la civilización es el de lucha y opresión,  desde la esclavitud como forma de sometimiento de otros pueblos hasta la dominación y opresión interna dentro del mismo clan basados en prerrogativas de un grupo por encima de otro. Por eso entre otras cosas entiendo que la historia de los últimos 10000 años al menos, es la  del relato de los opresores sobre los oprimidos-
Mas cerca, y pensando ya en una escala social y  política, no dejo de tomar como referencia autores como Piketty en su "Historia del capital en el siglo XXI" donde muestra claramente como este proceso de concentración del capital en manos de cada vez menos personas se acentúa a un punto ya casi insostenible en todo el planeta¨, y eso no sería posible sin violencia de todo tipo: violencia física (asesinatos, guerras, destrucción, encierro, bombardeos, genocidios, torturas represión), sino además y fundamentalmente violencia simbólica: ( Estigmatización del otro, el engaño como forma del relato, invisiblización de los conflictos, invisibilización de la violencia física, banalización de la pobreza, la muerte, la miseria y el hambre, deshumanización, etc.) ,   que es fundamentalmente esta operación  la que engendra la violencia física como forma de opresión.
Otros autores como Achile Mbebme conceptualizan ideas como las de "Gobierno Privado Indirecto"  en tanto  "...apunta a esa forma de gobierno de la deuda, que desarrolla por fuera de todo marco institucional una tecnología de la expropiación en países dependientes económicamente, privatizando lo común y descargando la responsabilidad de todo mal en los individuos..."
Entonces si me preguntás sobre "la percepción" según "el lado de la grieta", yo diría que esa percepción es "percepción de guerra", como a ambos lados del campo de batalla, que por supuesto es distinta dependiendo de la construcción simbólica de sus contextos , sus intereses  y clase además de la influencia cultural de sus entornos pero hay algo en común  que es la idea de "destruír al otro", como refería Heráclito "...La guerra es padre de todas las cosas...".
Destruir al otro no solo requiere una tecnología bélica sino simbólica, destruirlo es también borrar su historia, su memoria social y sus lazos políticos, para quebrar  su capacidad de organización  y despejar toda forma de  construcción simbólica que los acerque a sus contextos y así integrarlos a una matríz alienante que los vacíe de significado y los reintegre en un plano de opresión al servicio del poder dominante.
"...La vida misma es la voluntad de dominar..." decía Nietzsche, y como bien vos decís querido amigo, no solo la opresión sino el lugar del oprimido dependen del lado en que te ubiques en esa grieta, resulta claro pensar el ejemplo en la Roma Imperial, o en Estados Unidos del 1700, o el de la Europa Feudal, o en la India colonial, pero lo difícil es verlo ahora mismo porque carecemos de perspectiva, los dispositivos de biopoder que nos subjetivaron  también  invisibilizaron nuestros propios lugares en estas series creando sentidos para legitimar la posición que ocupamos, nuestros privilegios y prácticas sociales de clase son las que en el fondo siempre defendemos y así creamos relatos para deshacernos de la culpa negando nuestra responsabilidad en todo esto.
Recuerdo un sketch que protagonizaba Peter Capusotto encarnando a su personaje "Miky Vainilla" donde se quejaba del encierro que tiene que sufrir "él y los suyos" (las élites) en los barrios cerrados debido a que todo el espacio público estaba ocupado por "ellos" (los pobres) y eso les causaba miedo y repulsión, en este sentido también podría decirse que "hay oprimidos" a ambos lados de esa grieta debido a una condición de la percepción de la realidad, pero me inclino yo a pensar que la opresión es la fuerza resultante de la presión que ejercen los opresores sobre los oprimidos y la forma objetiva de mensurar quién es quién, requiere dar cuenta de la relación de poder sobre los recursos reales y objetivos de un colectivo por sobre otro. Si solo unos pocos, muy poquitos acceden a los recursos materiales, sociales y simbólicos por sobre una inmensa mayoría pues ahí, y mas allá de cualquier relativismo cultural o percepción de clase hay una relación desproporcionada de fuerzas que vuelve a la relación asimétrica y es en esa asimetría que se objetiva justamente la relación de fuerzas que marca la relación del opresor y el oprimido, la del amo por sobre el esclavo mal que me pese Hegel. --  Abrazo Amigo !

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