miércoles, 2 de enero de 2019

Bansky

La última obra de Banksy me recuerda la idea de la niñez como  espacio de la inocencia, aunque para este niño pareciera haber sido perdida, sus brazos abiertos en cruz como víctima de la contaminación me estremece como presintiendo nuestro destino humano sobre este planeta.
Por un lado la deriva filogenética de la especie  se abisma al límite de los recursos globales  para dejar de ser humanos (o desaparecer como forma de vida  inteligente),   y por otro la vida completa de  este espécimen  se ve estremecída por el horror vacuo de todo lo efímero:  pobre diablo ! contaminado por el aire, los alimentos,  las radiaciones , las normas y leyes, su hisotria, la información y ahora la moderna vida digital.

Feliz 2019

Por un 2k19 con más libros leídos y menos banalidades posteadas ! Por menos  fragmentos de lecturas inconexas, porque dejemos de naufragar entre palabras e imágenes que hacen sentido por nosotros sin que lo podamos advertir. 
Por menos marketing y más arte, más ciencia , más poesía y más  compromiso político.
Por más solidaridad cara a cara y menos emoticones llorando.
Porque mas gente asuma un lugar activo en la defensa de sus derechos,
por más justicia y menos violencia.
Por más trabajo y menos changas,
porque podamos pasar  más tiempo felices y en paz.
Porque la vida en vez de poca o mucha sea intensa,
porque valga la pena ser vivida sin miedo, con  amor y pasión. 
Feliz 2019 a todas, todos y todes.

Fuegos de artificio

Siempre me gustó imaginar que los fuegos artificiales evocan una memoria tan profunda que es casi cósmica. Como si el hierro en nuestra sangre, que se fundió el los hornos estelares de supernovas que explotaron hace miles de millones de años, vibrara en alguna frecuencia que permite alegrarnos de esas explosiones coloridas y sin sentido, memoria cósmica del profundo sin sentido de la vida también, porque al igual que con los fuegos de artificio  el sentido mismo de la vida  hemos de inventarnos  para poder seguir viviendo.

Evitando la Taruca

La historia no se construye sobre la dialéctica de opuestos para encontrar una  síntesis que reconcilie esas posiciones, tampoco  hay buenos y malos o alguna   verdad "mas verdadera" que el resto;  hay fuerzas en contraste, hay tensión y lucha, y esa guerra se extiende desde el campo simbólico de las representaciones hasta el de lo político y social de la vida misma.
Pensamos como vivimos y no al revés, y por ello cada quien asume como verdadero su lado de la historia.
Yo elijo creer en Evita como  faro de la justicia social, de la igualdad y los derechos  mas allá de cualquier argumento que intente deslegitimar esta posición , y eso me basta, esa es mi trinchera aunque la fuerza antagonista no declare su lado  de güerra y juegue a la neutralidad de los hechos alegando facticidad.
  
No hay hechos, solo interpretaciones, hay fuerzas en tensión. Hemos arribado a "la hisotria" a través de los hechos y relatos que asumimos como significativos a partir de su consistencia con nuestras propias formas de vida.
Entiendo que algunos no puedan pensar de otra manera, y esa es la esencia de la hisotria: la tensión del relato que se impone como hegemónico para monopolizar  cualquier pensamiento y así  deslizar desde esa posición los sentidos políticos de la vida de las personas.
Cuando se decide reemplazar un ícono histórico  del imaginario colectivo de un pueblo por un animal, se está tomando una decisión política, Berger y Luckman lo llamaban "aniquilación simbólica" , como forma de supervivencia de una representación  de universo sobre otra. Así como se  matan personas también se  desaparecen historias o se  ataca a  la memoria colectiva  para imponer relatos coherentes con las prácticas que se intentan imponer.
Que quede claro: Ninguno de los dos polos en conflicto convencerá al otro en esa contienda, nadie de los que discute aquí busca persuadir al otro,  solo nos mostramos los dientes  en el campo simbólico del lenguaje sosteniendo las propias vidas al precio de nuestras creencias.

El mensaje es el medio decía McLuhan,  y nunca más patente  que ante emblemas  históricos que funcionan como "reactivos químico-sociales" dejando ver la sustancia de nuestras matrices representacionales a su pleno contacto. Evita  no es solamente una mujer, es un símbolo y todo en ella es la representación de una idea universal que trasciende su propia vida. Donde algunos vemos valor, ejemplo y coraje otros reflejan sus propias representaciones al modo de prejuicios de clase   contruyendo los muros de sus relatos para justificar sus posiciones y formas de vida.
Yo elijo creer en la muchacha pobre de pueblo que desafío a la oligarquía pacata, ignorante, bruta y bestial para devolverle el destino político y el derecho a los más vulnerables y necesitados.
Ese es mi lado de la historia, junto al pueblo en el que elijo creer.