El poeta es un labriego, ha de ser muy laborioso, y apenas esperanzado en cosechas pródigas, solo producirá lo justo (no ha de faltar ni acumulará por si acaso), él debe establecer un equilibrio entre las potencias creadoras de la tierra y el influjo vivificante del sol, él cuida de estas fuerzas primigenias, y él, todo él no es más que la sombra de un oficio que encarna en la palabra que lo nombra: Poeta.
lunes, 31 de agosto de 2015
Vida y muerte
sábado, 11 de julio de 2015
Educación y Justicia
Carta a mis Pares
domingo, 14 de junio de 2015
Nos repetimos como ecos en el tiempo
lunes, 23 de marzo de 2015
Ruido y Fragmentos
lunes, 13 de octubre de 2014
Educación en tiempos de Redes*
La pregunta es: ¿cómo hacemos a partir de la tecnología que ya disponemos, tanto en su aspecto físico: las computadoras, los tendidos de cable , los servidores, antenas, y demás dispositivos, como en su aspecto lógico: Portales de contenidos, redes sociales, editores de texto online, canales de video, etc… para generar mejores entornos educativos en tanto posibilidad superadora al modelo actual ?Señoras y señores, nuestro es el desafío de posibilitar los cambios que abran paso a un mañana donde tal vez esta memoria social que nos ubica en este momento histórico pueda ser una bisagra hacia lo nuevo, de modo tal de construir una sociedad más justa para todos y más amable para cada quién, de modo tal de generar una sociedad donde el conocimiento sea un bien valioso, y no un recurso escaso en manos de unos pocos, nosotros podemos lograr ese cambio. Como humanidad ya hemos acumulado riquezas materiales suficientes y conocimientos más vastos en los ùltimos 100 años que en los anteriores 10mil-
*Este texto fue preparado en oportunidad de mi conferencia en San Luis Digital 2014
Link a la Presentación
Nota sobre la Conferencia
domingo, 7 de septiembre de 2014
¿Por qué despedimos a nuestros muertos en Facebook ?
No tengo una respuesta ni creo que la haya en forma de verdad, tal vez no haya algo así como un "gran motivo general", y sea en parte para desahogarse, para mostrar respeto, para difundir la noticia, para participar del hecho social, para compartir nuestros sentimientos, para mostrarnos o para congregarnos. Pienso además, que así como compartimos la vida, también compartimos la muerte en estas redes digitales de información, que el hecho mismo de la muerte como invariante antropológica y mas que la muerte el rito funerario, es una marca de identidad para un colectivo : el nacimiento y la muerte son ritos de pasaje, cambio de estado, en uno incluimos y reconocemos al nuevo miembro de nuestra tribu, en el otro intentamos simbolizar algo que no podemos entender : despidiendo su alma, augurando buenaventura en el viaje eterno, rogando a dios que descanse, propiciando la continuación del los ciclos, homenajeando su memoria, o simplemente abandonándonos al desconcierto de la desaparición de ese otro que ahora en el resto del cuerpo yace inerte y desconocido. La muerte cobró sentido cuando la pudimos simbolizar como especie, antes de eso moríamos como hacen los animales, simplemente cesábamos y el despojo del cuerpo era abandonado sin ser reconocido: la manada no aparece individuada, la colmena tampoco, no importan las singularidades, importa el conjunto vivo del grupo como un todo, la muerte es lo que debe evitarse para todos, no para uno solo. En el preciso momento en que surge la muerte como símbolo surgen los ritos funerarios, y la idea de la muerte del otro como anticipo del propio destino.Mi Historia con las tecnologías
Ahí va
Recuerdo las cartas que escribía hace tiempo, tenía muchos contactos postales con quienes intercambiaba correo, algunos de ellos fueron ocasionales, otros eran amigos que se habían ido a vivir lejos, todo se movía más lento , era el tiempo del revelado fotográfico, cuando de treinta y seis fotos con suerte la mitad eran buenas. Algunas veces revelaba la película ni bien llegaba de vacaciones, y en otros casos había que esperar a terminar el rollo, y así podían pasar meses hasta ver una foto.
Y el correo: pasaba mucho tiempo en medio de carta y carta, tal vez con un persona no intercambiaba más que un par de correspondencias al año y lo que se dijera debía ser significativo, porque no se escribía siempre, porque esas cosas que uno decía las enviaba lejos en el tiempo o el espacio, porque igual que la palabra dicha , la palabra escrita en un papel estaba destinada al olvido, no había copia de lo escrito, y ni siquiera había certeza de que ese sobre llegara a destino. Entonces me centro en el correo postal como tecnología, en la idea de comunicarse con los otros mediante un papel en el que uno grababa en tinta las letras del mensaje, las palabras, todas las oraciones: éramos como copistas medievales dibujando sentido en el papel.
Recuerdo las postales de fin de año, recuerdo que parte del rito de Diciembre, aparte de armar el árbol de navidad, tenía que ver con enviar postales a los familiares, amigos, a todos quienes vivían lejos. Ir al correo a enviar cartas, y recibirlas. Que sensación que llegara el cartero con sobres con tu nombre escrito de puño y letra y no con una etiqueta impresa de modo impersonal, no con una publicidad, ni cuentas bancarias, ni citas legales, no con el resumen de la tarjeta, sino con las palabras de un amigo , con el perfume de alguna persona amada, o con la foto de alguien que se perdía en el recuerdo.
Toda esa tecnología que demandaba el correo: papel, sobre, estampilla, buzón, por solo mencionar una parte en un sistema mucho más complejo y que incluía cartero, oficina postal, bicicleta, camiones, barcos, aviones, y que se invisibilizaba al recibir la carta, una carta-
Además las cartas eran un objeto de culto, a las cartas se las guardaba, con su sobre correspondiente, cada carta de cada remitente era dispuesta sobre una montón aparte del resto, bueno tal vez mi obsesión de orden , pero era una costumbre frecuente.
Conservo aun las cartas de mis abuelos, cuando la vida los llevo a abandonar su tierra natal, su isla en el Adriático, tan jóvenes, y su único vínculo con sus padres y hermanos eran esos papeles, esos sobres, esas letras escritas a pluma, esos rasgos caligráficos llenos de firuletes, conservo cartas que no entiendo, escritas en una lengua que no hablo, como jeroglíficos a los que observo desconcertado sabiendo que dicen algo que no puedo descifrar.
Y ahora escribo rápido sobre este teclado, en forma instantánea le envío un texto o una foto a alguien tan lejano, tengo mil contactos en Facebook, tengo quinientas direcciones de correo agendadas, fotos y archivos en la nube, todo digital, todo tan frágil , leve y fugas . Siento una relación de distancia tal que me impide ser objetivo, siento una especie de nostalgia a-crítica por todas aquellas prácticas ahora lejanas.
El correo postal ha sido la forma de intercambio de información entre las personas e instituciones por mucho tiempo, y recién hace una década es que estamos asistiendo a su desaparición de las formas físicas para pasar a las digitales. Nos alejamos del objeto como fetiche para interiorizar el símbolo, y suceden otras cosas en paralelo: podemos escribir mucho más, en forma más económica, conocemos mucha más gente, y la escritura de ha vuelto predominantemente digital
martes, 12 de agosto de 2014
A los que han partido
La muerte, este sueño persistente de la conciencia, este deshacerse de los cuerpos, esta farsa de la memoria constante, este despertarse otro, este nacer por siempre, este morir de nuevo, esta nada, este cielo, este enorme desconcierto, este salto a oscuras que todos daremos. A todos mis maestros y seres amados que han partido, a su memoria.



