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sábado, 10 de marzo de 2012

De Platón, Aristóteles, Kepler, Copérnico y Galileo



Platón planteará una división entre el “mundo sensible” y el “mundo inteligible”, donde el “mundo sensible” terminará siendo devaluado como proyección y sombra del mundo de las “Formas Ideales”. Esta filosofía propone una perspectiva dualista donde el mundo tal cual lo vemos es un mundo imperfecto, y el “mundo real”, aquél que si vale la pena pensar, termina siendo el “mundo ideal” o “mundo de las formas puras” inaccesible a través de la sensibilidad y solo accesible a la razón.
Como consecuencia epistemológica se desalienta la observación, el mundo sensible es considerado una copia imperfecta y falsa del mundo que si vale la pena razonar: el de las formas. El conocimiento del mundo sensible (las cosas que ocupan un lugar en el tiempo y el espacio) será un “conocimiento subalterno” (Doxa) ya que los objetos del mundo sensible conservan un carácter de “isomorfismo”: son copias imperfectas del mundo de las formas ; y se privilegiará el conocimiento de la razón (logos) accesible al mundo inteligible de las formas ideales donde las cosas son eternas, perfectas, nítidas e inmutables.
 El mundo de las formas ideales plantea algunos problemas serios a la astronomía; no olvidemos que Platón desalentaba la observación de los planetas y en consecuencia, al observarlos presentan “ciertas anomalías” que desatienden el mundo de las ideas perfectas. Estas “irregularidades serán consideradas “aparentes”, y habrá que “salvar las apariencias del mundo sensible” para que el esquema de movimientos coordine con las ideas perfectas que nosotros los mortales no podemos percibir a través de la sensibilidad sino como mero instrumento de la razón. Este movimiento de los planetas debería ser: uniforme, ordenado y perfecto además de poder explicar todos estos movimientos planetarios a través de círculos y esferas, mismos círculos que deberían explicar las anomalías, abriendo paso a un atolladero de círculos que luego se transformarían en ecuantes, deferentes y epiciclos por casi dos mil años.


Aristóteles niega la separación entre el mundo concreto de la experiencia sensible y el mundo de las ideas; adhiere a una fuerte posición empírica donde las sensaciones serán el primer paso hacia el razonamiento, es más, Aristóteles dirá que es imprescindible observar las particularidades del mundo del devenir para poder formular leyes (al modo del conocimiento científico) buscando causas que constituyan un conocimiento común. La vía del conocimiento proseguirá de ahora en más, a partir de lo perceptible desarrollando razonamientos lógicos hacia las causas.
Aristóteles entiende el movimiento y el cambio como el paso de lo que está en “potencia” a estar en “acto” por acción de las causas, solucionando el problema Parmenídeo (las causas serán cuatro: formal, material, eficiente o fina)l. Aristóteles planteará una física cualitativa, tomando la idea de los cuatro elementos de Empédocles y un quinto elemento que constituye la sustancia del mundo supralunar. En cuanto a su mecánica concebirá que el estado natural de los elementos es el reposo y los movimientos naturales en la región sublunar son hacia arriba y hacia abajo, donde cualquier movimiento horizontal es un movimiento violento producido por un motor y la caída de los cuerpos se explica por el retorno del cuerpo a su “lugar natural”. El cielo no podrá explicarse de mismo modo que la región de la tierra, y en esta región supralunar de éter donde se mueven los cuerpos celestes los movimientos serán circulares.
El Universo Aristotélico será esférico, finito, eterno, geocéntrico, geostático, donde no existe el vacío: todo está lleno (de éter), y los planetas se incrustan en estas esferas de éter.
Este cosmos es heterogéneo: el supralunar en un orden inmutable y el sublunar sujeto a las transformaciones, la corrupción y el cambio. Este será un universo jerarquizado: un primer motor inmóvil de las esferas (seres inmateriales inmóviles), luego los seres materiales y móviles pero eternos e incorruptibles del mundo supralunar y finalmente los seres finitos y móviles del mundo sublunar.
Aristóteles También indagará en Biología desde la observación y disección, dando paso a la primer concepción de una ciencia biológica propiamente empírica. Indaga sobre botánica, zoología, ética, estética, política, lógica, matemática, retórica, física, dando lugar a un caudal enorme de investigaciones que marcarán el rumbo de la ciencia y el conocimiento por casi dos mil años.

De Nicolás Copérnico puede decirse que es quién inaugura la revolución científica, que comienza con su libro “De las revoluciones de las esferas celestes”. Fue el primer astrónomo en desarrollar una teoría heliocéntrica del sistema solar. Copérnico se enfrentó a la astronomía del sistema Tolemaico con gran decisión, atacando el corazón de su tesis: el presupuesto geocéntrico del sistema solar y por supuesto hiriendo de muerte al sentido de su física Aristotélica. Del sistema tolemaico tampoco le convence la función de los “ecuantes”: ¿por qué un sistema qué está diseñado para que todo gire alrededor de la tierra se desplaza a un punto cualquiera?, aunque Copérnico siempre conservó la idea de las órbitas circulares, uniformes y eternas de los planetas intentó crear un sistema mas racional, y así poder explicar de manera natural cuestiones como por ejemplo el movimiento retrógrado de los planetas sin usar “epiciclos”, y también explicar porque las órbitas de los planetas Mercurio y Venus siempre se observaban en las inmediaciones del sol. Se determinaba también de manera bastante exacta el tiempo de las órbitas de los planetas alrededor del sol y podía calcularse la distancia de los planetas al sol en función de la distancia de la tierra al sol- Finalmente se liberaba a la astronomía del peso de los “ecuantes”.
Copérnico ha arrancado a la tierra del centro del mundo e iniciado una verdadera revolución científica- Algunos de los problemas que Copérnico no podrá resolver serán los de la Gravedad de la tierra y por qué las cosas caían al centro de la tierra si esta ya no era el centro del universo, y el de la paralaje estelar, para lo cual obviamente no disponía de herramientas capaces de tales mediciones.


Kepler
Johannes Kepler, había leído con admiración el libro de Copérnico, fue además discípulo de Tycho Brahe y reunió sus cálculos y observaciones las que luego de su muerte se dedicó a afinar,
una de las órbitas más problemáticas fue la de Marte, que no encajaba por ocho minutos de arco con las esferas de Copérnico, y en esta circunstancia, y enfrentando este problema decide tomar una determinación radical: abandonar el círculo. Rompe en este acto con el mandato de Platón de dos mil años y el axioma mas arraigado de la ciencia hasta ese momento: “la perfección del círculo”.
Es así que Kepler propone la elipse como modelo orbital de los planetas, y bajo la perspectiva elíptica todos los cálculos se acomodaban.
Es entonces donde Kepler razona que si las observaciones no encajan, o se las intenta encajar a la fuerza con la Teoría, o la Teoría es errónea. Kepler apuesta al error en la teoría, y al modo de la ciencia moderna construye una regla de inferencia (modus ponendo ponens) donde será la teoría la que falla. Que los planetas se mueven en órbitas elípticas sería la primer poderosa ley que establecerá Kepler, que los radio vectores de los planetas barren áreas iguales en tiempos iguales, sería la segunda, y que los cuadrados de los períodos son proporcionales a los cubos de los ejes mayores de sus órbitas la tercera.. De ahora en más ya no harán falta epiciclos para órbitas que serán en adelante elípticas. Kepler también enfrenta el problema del movimiento, ya sabía que no había ningún “primer motor inmóvil”, y el trabajo era encontrar explicaciones naturales y razonables para este mecanismo. Kepler supone una manera de magnetismo solar en forma de tientos donde el sol barría los planetas y los impulsaba. Kepler había despejado el territorio para sus sucesores: la cabeza de playa estaba tomada y solo faltaba la genialidad de Newton para abrir paso definitivo al método de la ciencia moderna.


Básicamente Galileo contrapone en su  carta las “verdades de fide” donde la institución eclesiástica sostenía premisas falsas solo apoyada en las Escrituras y el poder de su capacidad de administrar la violencia legítima, y las “verdades de facto” que son observables de hecho, verificables y demostrables. Galileo sugiere que estas escrituras debieran hallarse en un todo de acuerdo con los hechos demostrados, o sea con la ciencia, aunque las palabras puedan sugerir a primera vista una interpretación errónea.
Hace una distinción entre el “sentido metafórico de las escrituras” y el error en su interpretación literal y la diferencia con la observación en los problemas naturales donde debería apelarse a la “… experiencia de los sentidos, y las demostraciones necesarias...”. Galileo marca un profundo carácter empirista necesario en la construcción de cualquier razonamiento fundamentado en la observación y la verificación de los hechos, separando claramente los fundamentos de la ciencia astronómica de las “verdades de fide” como fundamento basado en la interpretación de las escrituras-
Finalmente expresa Galileo el sentido de sus ideas en esta magnífica pregunta, acto poético de retórica y afirmación de la ciencia:
¿...por qué cuando deseamos conocer las diferentes partes del universo, habríamos de investigar las palabras de Dios en vez de sus obras?...

Las fuentes de legitimación del conocimiento natural.
Galileo acude a la astucia para guardar sus propias ideas bajo la forma de su alter-ego Salviati, Simplicio representará la vieja visión dogmática del Aristotleismo y Sagredo la visión neutral e inteligente que busca entender sin aferrarse al dogma. En este pasaje Galileo intenta desbaratar la obtusa visión de los dogmáticos que confían más en los textos de Aristóteles que en sus propios sentidos, y dice que Aristóteles mismo confiaría en la observación mucho mas que en cualquier precepto dogmático. Galileo acusa a quienes “...pretendan que los decretos de su voluntad importen mas que las impresiones de sus sentidos, que la experiencia y que la propia naturaleza...”.
Galileo se posiciona como un hombre de ciencia, quién basa su razón y sus demostraciones en los fenómenos observables del mundo natural, y propone una perspectiva epistemológica de la ciencia posicionada en miras de este proceder. Ataca en la figura de Simplicio la sumisión al poder, la obsecuencia con los textos de los “maestros”, la falta de juicio crítico y en definitiva, me atrevo a decir, el poco valor para sostener posiciones irrefutables por verificación de la propia observación.
La fundamentación matemática de la ciencia moderna.
Galileo concibe en este pasaje la posibilidad de expresar las relaciones entre los objetos del universo como relaciones matemáticas, susceptibles de ser cuantificadas por números y relacionadas como objetos geométricos. Prefigura además la idea de “experimento mental” donde el experimentador pueda controlar algunas variables y ensayar las posibles resultados utilizando el cálculo y la razón. Galileo planteará los preceptos básicos de la ciencia moderna: la búsqueda de un mecanismo, la matematización de los fenómenos, el diseño experimental, y la formación de un organismo social e institucional del conocimiento.

Problemas precursores en la ciencia


El punto inaugural de la escuela Milesia está dado en la aparición de los problemas y la particular forma de planteo que propone Thales de Mileto hacia el siglo VI ac.-
Este modo de entender el mundo comienza con la separación de aquellos fenómenos entendidos como “naturales” y aquellos otros fenómenos “sobrenaturales” como resabio heredado del viejo modelo de explicaciones míticas asociadas a dioses antropomórficos extendidos a la exégesis de los problemas que desde Thales en adelante serán “naturales”.
La separación entre la Naturaleza y los Dioses exige reemplazar la idea de “voluntad divina” por la idea de “causa natural”, el trabajo es ahora encontrar la causa que origina y produce el fenómeno, aislar la cadena de causas naturales para pensar la aparición de tales fenómenos.
Esta búsqueda de la “causa original” llevó a Thales a encontrarla en un elemento: el agua; Anaximandro su discípulo, pensaría en un concepto más abstracto como el “Apeiron”, aquello infinito e indeterminado para simbolizar la causa originaria en la constitución de todos los elementos de la naturaleza, dando lugar a la primer teoría evolucionista de las separaciones de un “todo” originario. Anaxímenes pensará luego en “El Aire” como causa originaria y “principio de todas las cosas”, y en un complejo proceso de rarefacción-condensación diferenciando a las sustancias y elementos particulares volviendo al principio monista de Thales pero bajo una perspectiva conciliadora con Anaxímenes donde el aire es un infinito como el apeiron de Anaximandro pero determinado como el agua de Thales.
Se le debe a los Milesios la forma de interrogar a la Naturaleza de un nuevo modo, la expulsión de los Dioses para las explicaciones del mundo, la relación entre causas y efectos para la demostración de los fenómenos, la búsqueda de cadenas causales inteligibles para dar cuenta de los mismos, la búsqueda de un “origen” y la práctica de la crítica racional como nueva actitud del hombre frente a la naturaleza, entre los aportes fundamentales de estos “Filósofos-Científicos” inaugurales de la nueva ciencia.
La escuela de Eleas
Situaremos en Parménides y su poema ontológico como el presupuesto básico sobre el que plantear
el problema del cambio”, problema que tuvieron en común ambas escuelas, y el dilema entre los Milesios y Eleáticos: si tal cambio es posible.
Según Parménides “el cambio” no existe, es una ilusión de los sentidos (y aquí otro problema con los Milesios, dados a la experiencia de lo sensible como fuente de validación de conocimiento), “...Lo que es, es y lo que no es, no es...” dirá Parménides. Según Parménides el Ser es único, ilimitado, no tiene comienzo y es inmóvil. Esta concepción del Ser funcionará como traba a cualquier pieza que queramos mover en el tablero del pensamiento; el Ser es un absoluto no observable. Parménides razona mientras Thales observa y explica.
El Ser no es observable, y no tiene sentido intentar observar, de la nada, nada sale y la nada, nada origina: no hay posibilidad de que algo que “no era” comience a ser ; “algo” “fue siempre” o “no fue nunca”. Muralla más alta que las de Troya para el modo de preguntar de los Milesios, posición que cierra cualquier pregunta por el origen al modo Milesio.
Parménides impone la Teoría como sustrato de la ciencia, a diferencia de Thales y su observación.
La pregunta en este punto, entre ambas escuelas sería: ¿cómo hacemos para conocer? ¿Observamos y explicamos o razonamos.
Otro discípulo de Parménides, Zenón de Elea, concebirá la prefiguración del experimento mental bajo la paradoja de Aquiles y la Tortuga, argumento que pone de manifiesto la contradicción entre la observación empírica y la razón: no importa que sea empíricamente posible si es racionalmente inviable: así de este modo defiende las tesis eleáticas de su maestro negando la existencia del movimiento o la pluralidad del ser.
La escuela Eleática se va a contraponer a la teoría del flujo universal de Heráclito donde se jugará también el problema del “Ser” y el “Cambio”. Heráclito, opuesto a la doctrina del ser Parmenídea sostendrá que todo se halla sometido al cambio, que todo fluye, mientras que Parménides dirá que el cambio no existe y es una mera ilusión de los sentidos, finalmente Meliso de Samos afirmará su doctrina de la perfección del ser increado.
El problema del movimiento mantendrá derivaciones hacia escuelas como la de los Atomistas (Leucipo-Demócrito), quienes concebirán al ser como pequeñas esferas de ser increado, sólido e indivisible en medio de los cuales hay vacío; Y razonarán sobre la subdivisión física del espacio
( condicionada por la naturaleza) y matemática ( Sin correspondencia con la realidad).
La paradoja de Zenón planteada en un espacio matemático va a encontrar una solución por esta vía en la concepción de este espacio físico como la sucesión de pequeños espacios de conjunto discreto de materia-
Los Pitagóricos además de realizar aportes fundamentales a las matemáticas, las armonías musicales y la geometría, hasta llegar a su gloria con el desarrollo del teorema de Pitágoras, colocan por primera vez la idea del origen en una entidad absolutamente abstracta como los números, llegarán a pensar que existe un sustrato donde solo ocurren relaciones numéricas y concebirán a los números como cosas en sí mismas hasta el más profundo fetichismo.
Si los sentidos son débiles lo que importa es pensar, van a decir, y pensarán en relaciones numéricas.
En suma, los presocráticos abandonarán la idea de causas sobrenaturales, e inaugurarán de aquí en más algunos problemas para sus sucesores: las discusiones fundamentales sobre aquello que permanece como un Universal y aquello susceptible al cambio como un particular. Abrirán el debate sobre el fundamento más confiable para el conocimiento: si la razón o la experiencia sensible; Discutirán sobre el principio u origen de las cosas: Tesis monistas o pluralistas (Empédocles y los cuatro elementos, Anaxágoras y la semillas, Demócrito y el átomo)-
En fin, los llamados Presocráticos prefigurarán los problemas de la ciencia en adelante para sus sucesores.


domingo, 18 de diciembre de 2011

La vuelta a Demócrito


Un profesor del seminario de Historia de la Ciencia me miró con desconfianza cuando le planteé que con las partículas sub-atómicas, o partículas elementales, como más les gusta llamarles ahora, volvemos dos mil quinientos años en la historia a plantearnos el problema de Demócrito sobre la indivisibilidad del átomo,  (si la materia es continua o discreta). 
Creo que es en definitiva el talón de Aquiles de la física, el planteo ontológico que el positivismo más acérrimo no logra vislumbrar.
El problema comienza cuando intentamos hacer esa división de la materia ad-infinitum en el laboratorio o en el acelerador de partículas: ¿hasta dónde?- Es una perspectiva  epistemológica, el hasta donde de la ciencia positivista demanda una respuesta empírica, y esa respuesta no se satisface con un argumento racional- o sea que la materia sea discreta sería una apreciación teórica aunque el tratamiento epistemológico de la ciencia positiva es en la práctica como el que se le pudiera dar a un ente continuo-

sábado, 31 de octubre de 2009

Teoría unificada Bio-Psico-Social


Teoría unificada Bio-Psico-Social

6 Septiembre 2009 por desbordados
Especulaciones acerca de la continuidad de una cadena de información psico-bio-social
Propongo una hipótesis, que nos llevará a través de varios interrogantes precisos a plantearnos posibles modelos comprensivos de algunos fenómenos biológicos, psicológicos y sociales.
Básicamente la tesis plantea la posible conexión entre la síntesis de ADN, como modelo de almacenamiento de información para la construcción de aminoácidos esenciales y luego  proteínas que constituyen nuestro sistema biológico y la posibilidad de que sean registrados ciertos procesos psicológicos, mnemónicos, ciertas destrezas, praxias, cierta motricidad como respuesta senso-perceptiva generadora de capacidad de adaptación al ecosistema y el entorno, en las mismas cadenas de ADN, o bajo alguna forma de registro que permita conservar la experiencia adquirida y serle trasladada a la descendencia como posibilidad de continuación de supervivencia de la especie.
Recordemos que la teoría evolutiva Darwiniana propone que la supervivencia de las especies depende de la capacidad de adaptación al medio de los especímenes.
Esta capacidad estaría determinada por ciertas características que le permiten a la especie sobrevivir y adaptarse por sobre las otras formas biológicas.
Estos tipos biológicos trasmitirían su información genética a su descendencia, o sea el genotipo es heredado a los  fenotipos, alguna información se expresa y constituye el basamento para el ensamble del sistema biológico (equipo biológico y trazado sensoriomotríz de respuesta) y otra es reservada en el genoma como recesiva, o sea latente.
La teoría evolutiva supone que se producen mutaciones al azar en la disposición de las bases de las cadenas del acido desoxiribonucleico, las cuales codifican para la producción de proteínas específicas que varían el diseño biológico.
Ahora bien, si en el diseño se producen mutaciones absolutamente azarosas, que codifican para la construcción de proteínas que varíen el diseño biológico de una especie en forma loca, ¿cuantas posibilidades existen  de que esta variación produzca una mejora para la especie  que facilite una ventaja adaptativa del diseño biológico al medio?.
Sería como dejar a mil millones de niños pequeños modificar sobre un teclado el código fuente de un programa al azar, y esperar que algunos de estos cambios que produce alguno de estos niños  optimice el sistema.  Estadísticamente es mas que improbable, igual que esperar que algún cambio azaroso produzca en el curso de una generación una mutación que cree una mejora en el diseño del sistema biológico y favorezca su adaptación al medio.
Ahora bien, si esta mutación al azar se produjere, si la aleta del pez se hubiera transformado en una incipiente pata, un diseño tan específico, tan exactamente calculado para transformar al diseño acuático y posibilitar su vida en la tierra, ¿como se hubiera dado este cambio?, ¿se hubieran transformado en paralelo las aletas del pez y sus branquias , sus escamas, todo el equipo biológico en una dirección específica y determinada, generación tras generación, una tras otra al azar?, sería como ganar un loto millonario una y otra vez, como lograr que este cambio loco y sin sentido, adquiera un sentido una y otra vez, y que se equivoque tanto que al fin acierte tras innumerables errores decididamente acertados y que logre un cambio del sistema biológico en sentidos tan diversos y específicos, tan exactos, tan adaptados, que todo por obra del azar se estructurara  en una cadena loca que al fin cobre sentido solo de casualidad, para constituir el conjunto completo de la biodiversidad terrestre.
Comenzemos otra vez, y me permito la licencia de recurrir a la narrativa de la ciencia para producir un cambio sobre ella misma, ya que la ciencia se ha reservado el derecho legítimo de ejercer una práctica política.
La ciencia como “discurso de la verdad” se ha reservado las prácticas de lo verdadero.
Aquí subyace una cuestión política infranqueable mas que epistemológica, aquí admitir un orden no contingente sobre la determinación de lo biológico significaría para la ciencia poco menos que la aceptación de una doctrina teológica.
Si la dirección en que suceden los cambios biológicos, (igual que el mito biológico de la generación espontánea de organismos vivos a partir de moléculas químicas) es absolutamente contingente, entonces hemos cobrado sentido  en un universo loco.  Si en cambio  aceptamos la determinación de las estructuras moleculares a estabilizarse químicamente, y entendemos este equilibrio como primer escala de orden  del universo físico, como un todo donde los átomos se equilibran , luego las moléculas, y luego  las primeras formas orgánicamente vivas, pero no al azar, sino en  direcciones variablemente precisas,  de alguna manera  que no sea por pura contingencia, como sostiene  la doctrina de la ciencia en su afán político por negar toda determinación, como reflejo fóbico del  esfuerzo que le ha demandado a la ciencia misma negar a Dios para liberarse (por suerte) de las Instituciones eclesiásticas .
Volvamos al caso.
Planteo pues, que la información adquirida por el sistema biológico del medio, su capacidad de respuesta efectiva y adaptabilidad, el conjunto con que se determinan ciertas estrategias de supervivencia y acción de los integrantes de un grupo biológico, la necesidad de respuesta adaptativa al medio, los recorridos sinápticos que determinan praxias complejas como adquisición de capacidades adaptativas, osea, tanto la adaptación del sistema biológico respondiendo con breves cambios en el genoma para determinar especies mejor adaptadas en la descendencia, osea cambios biológicos específicos y aquellos cambios de orden funcional, como capacidad blanda de adquisición de conductas: praxias, estrategias, hábitos, y comunicación ( lo que en los animales es llamado instinto y en el hombre inteligencia) todo ello debiera ser almacenado en una forma específica para ser reconducido, “el instinto y la memoria de la especie” hacia su descendencia, ¿y como más podría ser ello que mediante la codificación genética de sus pares de nucleótidos en la doble cadena de ADN-?.
Siguiendo esta línea de pensamiento, me veo pues en la necesidad de postular que en alguna manera, en algún sentido, los recorridos sinápticos que inervan  el sistema nervioso, las redes sinápticas específicas y las adquiridas mediante el desarrollo de sistemas, que posibilitan el despliegue de praxias complejas, las habilidades sensoperceptivas, la capacidad de interpretación de data ambiental  y la reconducción de la información a modelos específicas de patrones y conductas (Instinto), debiera todo ello integrarse en el mismo genoma en forma de ADN.
Ahora bien, ¿como se ensambla en el genoma esta información a partir de la conjunción entre data sensorial, respuesta nerviosa y supervivencia?
¿Cómo se determina un cambio específico, y como se crea un gen que determine la mejor respuesta adaptativa al medio, tanto del equipo biológico como del esquema sensoperceptivo, y motríz   que adapte al individuo de la especie al cambio biológico óptimo y a la respuesta mejor?.
La pregunta es entonces: ¿como se transfiere información específica a la descendencia para que operen los cambios, si evitamos el camino fácil del azar como respuesta divina y sesgo al pensamiento?
En principio propongo una teoría o esquema  que conceptualize  la determinación de la especificidad biológica como diseño de una arquitectura molecular única que integra una  organización biológica y celular específicas al medio en que deben adaptarse y sobrevivir, y por otro a una inteligencia adaptativa que regule y seleccione las funciones nerviosas y cognitivas, como respuesta del equipo biológico al medio a través de funciones neurológicas superiores ya definidas y transmitidas a modo de información  a la descendencia de la especie biológica.
Los Virus
La biología, al menos la narrativa que la recrea, encuentra un extraño punto de comienzo: en el principio fue el caos, luego de algunos millones de años, cuando la atmósfera terrestre comenzó a estabilizarse, se conjugaron una serie de elementos químicos en una especie de caldo primitivo, expuestos a las radiaciones solares, a presiones diversas y a condiciones que sería bastante incierto describir, se arremolinaron alrededor de un núcleo algunas series químicas para conformar algunas estructuras moleculares que originarían las condiciones para la vida.
En este sentido “vida” habría sido: la capacidad mínima de organización de estas estructuras para subsistir, intercambiar energía con el medio y replicarse o reproducirse.
Bien, ¿como es que se da este salto cuantitativo hacia la vida desde estructuras inertes que solo tienden a estabilizarse homeostáticamente, o en un sentido físico tienden hacia la entropía, osea hacia el caos y la destrucción.

Borrador
Falta explorar la vía y posibilidad de establecer determinaciones de un "campo de resonancia mórfica" ( Rupert Sheldrake) - El inconveniente de esta posición teórica es el de no poder establecer ecuaciones precisas que determinen los efectos que esperamos hallar al modo de la física-.
En ciencias biológicas la complejidad es la determinación universal y nunca los fenómenos son simples ni únicos-
Pensar la vida desde las categorías de Maturana: Autopoiesis: auto-replicación de la estructura molecular por deriva filogenética -
O
Pensar la vida como Schrodinger: como Entropía negativa-
Simplifica la perspectiva